Capítulo 3 de 28 · Español sencillo

Hay muchas moradas en la casa de mi Padre

Diferentes estados del alma y diferentes mundos.

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Diferentes estados del alma después de la muerte — Diversos tipos de mundos habitados — El papel de la Tierra y las causas de los sufrimientos humanos — Instrucciones de los Espíritus sobre mundos inferiores, superiores, de pruebas, de renovación y de progreso.

1. Jesús enseñó: “No dejen que su corazón se turbe. Crean en Dios y también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no fuera así, se lo habría dicho. Voy a preparar un lugar para ustedes y después volveré para que estén conmigo.” (Juan 14:1-3)

Diferentes estados del alma en la vida espiritual

2. En esta obra, la “casa del Padre” representa el Universo. Las “muchas moradas” pueden entenderse como los diferentes mundos existentes y también como los diferentes estados vividos por el Espíritu después de la muerte del cuerpo.

Según la Doctrina Espírita, la experiencia del Espíritu varía de acuerdo con su grado de evolución y con cuánto todavía está ligado a las cosas materiales. Algunos permanecerían vinculados al ambiente donde vivieron; otros tendrían mayor libertad y percepción espiritual. La obra usa imágenes de oscuridad y luz para representar estados de sufrimiento o de felicidad.

Así, habría Espíritus que enfrentan remordimiento, soledad y sufrimiento moral, mientras otros vuelven a encontrarse con seres queridos y viven una condición de paz y felicidad. La expresión “muchas moradas” también puede entenderse como esta diversidad de situaciones espirituales.

Diversas categorías de mundos habitados

3. De acuerdo con las enseñanzas presentadas en la obra, los mundos estarían en diferentes niveles de desarrollo material y moral. Algunos serían menos desarrollados que la Tierra, otros semejantes y otros más avanzados. Cuanto mayor fuera el desarrollo moral, menor sería el dominio de los impulsos puramente materiales sobre la vida.

4. Entre los extremos también existirían muchos mundos intermedios, en los que el bien y el mal todavía conviven en diferentes proporciones.

Kardec propone una clasificación general para facilitar la comprensión: mundos primitivos, relacionados con las primeras experiencias del Espíritu; mundos de pruebas y reparación, donde el mal todavía está muy presente; mundos de renovación, en los que hay más paz y oportunidad de recuperación; mundos felices, donde predomina el bien; y mundos celestes o divinos, asociados a los Espíritus puros. Esta clasificación representa grados de progreso, y no divisiones rígidas.

En la visión de la obra, la Tierra pertenece a la categoría de los mundos de pruebas y reparación. Esto se usa para explicar por qué todavía encontramos tantos sufrimientos y conflictos en nuestra experiencia actual.

5. Los Espíritus no estarían ligados para siempre a un único mundo. A medida que evolucionan, podrían vivir en mundos compatibles con el nuevo nivel alcanzado. La obra compara estos mundos con etapas de un largo camino de aprendizaje.

Pasar a un mundo más desarrollado se presenta como consecuencia del progreso. Permanecer más tiempo en condiciones difíciles, o volver a experiencias más duras, sería resultado de la resistencia al propio crecimiento moral.

Destino de la Tierra y causas de las miserias humanas

6. Cuando observamos tanta violencia, egoísmo, enfermedad y sufrimiento en la Tierra, podemos concluir rápidamente que toda la humanidad se encuentra en una situación muy mala. Kardec considera limitada esta visión. Para la obra, la humanidad no estaría restringida a los habitantes de la Tierra, sino que incluiría seres inteligentes de muchos otros mundos.

Desde esta perspectiva, la población de la Tierra sería solamente una pequeña parte de un conjunto mucho mayor. Por eso, la situación moral y material de nuestro planeta no debería usarse para juzgar toda la creación.

7. Juzgar una ciudad entera observando solamente sus barrios más pobres, hospitales o prisiones daría una visión incompleta de la ciudad. Esos lugares concentran determinados tipos de dificultad y no representan a toda la población.

Kardec usa esta comparación para explicar la Tierra. En la visión de la obra, nuestro planeta reúne muchas experiencias difíciles porque recibe Espíritus que todavía necesitan aprender, reparar errores y crecer. Esto ayudaría a entender por qué el sufrimiento aparece con tanta frecuencia aquí.

Así como una persona deja el hospital cuando se recupera o la prisión cuando termina su pena, el Espíritu, después de superar determinadas dificultades morales, podría seguir hacia mundos más felices.

Instrucciones de los Espíritus

Mundos superiores e inferiores

Resumen de la enseñanza de los Espíritus superiores

8. Las expresiones “mundo inferior” y “mundo superior” son relativas. Un mundo sería considerado más o menos desarrollado solamente en comparación con otro. La idea central es la existencia de diferentes grados de progreso moral e intelectual.

En los mundos menos desarrollados descritos por la obra, la vida estaría concentrada en las necesidades más básicas y la fuerza tendría gran influencia sobre las relaciones. El sentido de justicia, la bondad y la organización social todavía estarían en una fase inicial de desarrollo.

Incluso en esas condiciones, la obra afirma que ningún ser es abandonado por Dios. Cada Espíritu tendría dentro de sí la capacidad de evolucionar, aunque esa conciencia apenas esté comenzando a despertar. Por eso, estos seres son comparados con niños en crecimiento, y no con criaturas condenadas para siempre.

Entre las etapas más simples y las más elevadas existirían muchos niveles de desarrollo. La comparación hecha por la obra es semejante a la diferencia entre un niño en formación y la persona adulta en la que podrá convertirse.

9. En los mundos considerados superiores, Kardec describe condiciones morales y materiales diferentes de las conocidas en la Tierra. Los cuerpos estarían menos sujetos a las limitaciones, enfermedades y desgastes que encontramos aquí, y la percepción espiritual sería más amplia.

La obra describe esos cuerpos como más ligeros y capaces de moverse con gran facilidad. La comparación con los ángeles y con antiguas imágenes mitológicas sirve para transmitir la idea de una existencia menos ligada a la materia.

En esta descripción, los Espíritus podrían conservar rasgos por los cuales son reconocidos, pero su apariencia reflejaría más directamente sus cualidades interiores. La imagen de la aureola de los santos se usa como símbolo de esa luz espiritual.

La vida en esos mundos sería más larga y menos marcada por preocupaciones y sufrimiento. La muerte no sería vista como un final aterrador, sino como un cambio natural, porque habría mayor certeza sobre la continuidad de la vida.

Según la obra, el alma estaría menos limitada por el cuerpo y tendría mayor claridad, libertad y facilidad de comunicación por medio del pensamiento.

10. En los mundos felices descritos por Kardec, las relaciones entre los pueblos serían pacíficas. No habría guerras por ambición, esclavitud ni privilegios basados solamente en el nacimiento. Las diferencias de responsabilidad estarían vinculadas principalmente al desarrollo moral e intelectual.

Campos Elíseos: en la mitología grecorromana, lugar destinado después de la muerte a los héroes y a las personas consideradas virtuosas.

Nota del editor.

La autoridad, en esta descripción, sería respetada porque estaría basada en el mérito y se ejercería con justicia. El objetivo no sería parecer superior a los demás, sino superar las propias limitaciones y continuar evolucionando.

El deseo de progreso continuaría existiendo, pero sin envidia ni sufrimiento. Sentimientos como amor, amistad y solidaridad serían más fuertes. Los más desarrollados ayudarían a quienes todavía estuvieran aprendiendo, y nadie sufriría por falta de lo necesario. La obra resume este estado diciendo que el mal ya no formaría parte de esas sociedades.

11. En la Tierra, muchas veces aprendemos a valorar algo después de conocer su contrario: la salud después de la enfermedad, la luz después de la oscuridad. En los mundos felices descritos por la obra, estos contrastes dolorosos ya no serían necesarios. La paz y el bien serían condiciones naturales de la vida.

Kardec observa que las personas consiguen imaginar con facilidad escenas de sufrimiento, pero tienen dificultad para imaginar una felicidad espiritual elevada. Para él, esto ocurre porque nuestra experiencia todavía es limitada. A medida que el Espíritu progresa, también aumenta su comprensión del bien.

12. Estos mundos no estarían reservados a unos pocos privilegiados. En la visión de la obra, Dios ofrece a todos las mismas posibilidades de progreso. Cada Espíritu podrá alcanzar estados más felices a medida que avance en su propio crecimiento moral.

Mundos de experiencias de reparación y de pruebas

San Agustín - París, 1862

13. San Agustín presenta la Tierra como ejemplo de un mundo de pruebas y reparación. La inteligencia ya desarrollada de muchas personas mostraría que no estamos al comienzo de la evolución espiritual. Al mismo tiempo, la presencia de egoísmo, violencia y otros problemas morales indicaría que todavía hay mucho que aprender.

Desde esta visión, las dificultades de la vida ofrecen oportunidades para reparar errores y desarrollar nuevas cualidades, hasta que el Espíritu esté preparado para experiencias mejores.

14. El mensaje también afirma que no todos los Espíritus encarnados en la Tierra estarían viviendo una experiencia de reparación. Algunos estarían en etapas más iniciales de aprendizaje y se desarrollarían conviviendo con Espíritus más experimentados.

El texto original usa conceptos y clasificaciones humanas propias del siglo XIX para hablar de pueblos en diferentes niveles de desarrollo. En el lenguaje actual, el punto central puede entenderse así: Espíritus en diferentes etapas de evolución conviven en la Tierra, algunos aprendiendo habilidades básicas y otros aportando experiencias anteriores más amplias.

Según el mensaje, algunos Espíritus habrían venido de otros mundos después de persistir en comportamientos perjudiciales. Al mismo tiempo, podrían contribuir al desarrollo intelectual de las sociedades en las que viven. Cuanto mayor sea la sensibilidad y la conciencia, mayor también puede ser la percepción de las propias dificultades y responsabilidades.

15. La Tierra se presenta entonces como un mundo donde Espíritus todavía imperfectos enfrentan dificultades humanas y naturales. El mensaje entiende esas experiencias como oportunidades para desarrollar inteligencia, sentimientos y responsabilidad moral. Desde esta perspectiva, incluso una situación dolorosa puede contribuir al crecimiento del Espíritu.

Mundos de renovación moral

San Agustín - París, 1862

16. El mensaje invita a imaginar que, entre los muchos mundos del Universo, existen planetas en condiciones diferentes: algunos más difíciles, otros más felices y otros que funcionarían como etapas de transición y renovación.

Según esta visión, el alma comienza sin conocer plenamente el bien y el mal, pero recibe libertad y capacidad para aprender. Cuando se equivoca, Dios no la destruiría ni la condenaría para siempre. Se ofrecerían nuevas experiencias para que pueda transformarse, reparar sus errores y continuar caminando hacia el bien.

17. Los mundos de renovación serían una etapa entre los mundos de pruebas difíciles y los mundos felices. En ellos, el Espíritu arrepentido encontraría más paz y tendría mejores condiciones para seguir perfeccionándose. Aún existirían necesidades materiales, pero pasiones destructivas como el orgullo, la envidia y el odio tendrían mucha menos fuerza.

En esas sociedades, el amor y la justicia orientarían las relaciones. Todavía no sería la felicidad perfecta, porque los habitantes continuarían aprendiendo y enfrentando pruebas, pero los sufrimientos serían mucho menores que los conocidos en los mundos de reparación.

Comparados con la Tierra, estos mundos serían mucho más tranquilos. El mensaje los compara con la recuperación después de una enfermedad grave o con la calma después de una tormenta. Con menos preocupaciones materiales, el Espíritu podría percibir con mayor claridad los valores de la vida espiritual.

El lenguaje simbólico del texto describe el alma más libre de las limitaciones materiales y más sensible al amor, a la caridad y a la presencia de Dios.

18. Incluso en estos mundos de renovación todavía existiría la posibilidad de error. El mensaje enseña que es necesario continuar eligiendo el bien, porque interrumpir el propio progreso puede conducir nuevamente a experiencias difíciles. El cielo estrellado aparece en el texto como una invitación a la oración y a la esperanza en etapas mejores del camino espiritual.

Progresión de los mundos

San Agustín - París, 1862

19. Para San Agustín, el progreso forma parte de las leyes de la Naturaleza. Todo estaría en transformación. Lo que parece destrucción sería muchas veces solamente un cambio de forma y el comienzo de una nueva etapa. La evolución de los seres y la transformación de los mundos formarían parte del mismo proceso.

Si pudiéramos acompañar un planeta desde su formación hasta épocas muy lejanas, veríamos cambios continuos. Al mismo tiempo que sus habitantes evolucionaran, el propio ambiente se volvería más adecuado a las nuevas condiciones de vida.

El mensaje amplía esta idea a toda la creación: personas, animales, plantas y los propios mundos estarían involucrados en procesos de transformación. Con esto, Kardec procura apartar la idea de que toda la atención divina estaría concentrada solamente en la Tierra y en sus habitantes.

En la visión presentada, la Tierra también estaría cambiando moral y materialmente. El texto anuncia un paso gradual de un mundo marcado por pruebas y reparaciones hacia una condición de renovación, en la que el bien y las leyes de Dios tendrían mayor presencia en las relaciones humanas.

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